A cada hora, practica hacer esta declaración y sentir su impacto. Fortalece tu compromiso con el Conocimiento. No caigas en la aparente tranquilidad del autoengaño. No te sientas cómodo solo con suposiciones o con las creencias de otras personas. No aceptes generalidades como si fueran verdades. No aceptes las apariencias como representativas de la realidad de los demás. No aceptes la mera apariencia de ti mismo. Hacer estas cosas demuestra que no te valoras a ti mismo ni valoras tu vida, y que eres demasiado indolente para esforzarte en tu propio nombre.
Debes entrar en la incertidumbre para encontrar el Conocimiento. ¿Qué significa esto? Simplemente significa que renuncias a falsas suposiciones, a ideas reconfortantes y al lujo de la autocondena. ¿Por qué la autocondena es un lujo? Porque es fácil y no requiere que examines la verdad. La aceptas porque se considera aceptable en este mundo y te da mucho que hablar con tus amigos. Eso evoca simpatía. Por tanto, es fácil y débil.
Hoy no te engañes a ti mismo. Permítete examinar el misterio y la verdad de tu vida. Repite a cada hora la idea de hoy y siente lo que significa. También hoy, en dos sesiones más largas de práctica, repite la declaración y luego entrégate a la quietud y la receptividad. En este momento estás empezando a aprender cómo prepararte para la quietud —usando tu respiración, concentrando tu mente, renunciando a los pensamientos y recordándote que eres digno de este esfuerzo—. Recuérdate la meta que estás intentando alcanzar. No te engañes hoy a ti mismo. No cedas a lo que es fácil y doloroso.
Práctica 81: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.