En este día especial de práctica, obsérvate a lo largo del día, siendo consciente de tus pensamientos y de tu comportamiento tanto como te sea posible. Para desarrollar esta clase de autoobservación debes estar tan libre como puedas del juicio, pues juzgar te impide ser un observador. Debes estudiarte a ti mismo como si fueras otra persona con la que puedes ser mucho más objetivo.

Hoy practicaremos a cada hora. Harás un chequeo cada hora para ver tus pensamientos y observar tu comportamiento actual. Este chequeo constante te permitirá implicarte mucho más en tu experiencia actual, y permitirá que tu Conocimiento pueda ejercer una influencia beneficiosa sobre ti en un grado mucho más alto. El Conocimiento sabe lo que necesitas y sabe cómo servirte, pero tú debes aprender a recibir. Con el tiempo, debes aprender también cómo dar, de modo que puedas recibir más. Recibir es importante porque te permite dar, y dar es la esencia de la satisfacción en este mundo. Pero no puedes dar desde un estado empobrecido. Por tanto, tu dar debe ser genuino, nacido de la rebosante receptividad que has cultivado dentro de ti y dentro de tus relaciones con otras personas y con la vida.

Cada sesión de práctica solo necesita durar unos minutos, pero deberías darle toda tu atención. No necesitas cerrar los ojos para hacerla, aunque si eso es apropiado será de ayuda. Es posible que debas practicar en medio de una conversación con otra persona. De hecho, hay muy pocas circunstancias que impidan este momento de introspección. En la práctica solo tienes que preguntarte: «¿Cómo me siento?» y «¿Qué estoy haciendo ahora?». Eso es todo. Entonces siente si hay algo que debes hacer y que no estás haciendo. Si no hay correcciones que hacer, continúa con lo que estás haciendo. Si hay correcciones que hacer, hazlas lo más pronto que puedas. Permite que tu guía interna te influencie, lo cual hará si no te riges por impulsos, por el miedo o por la ambición. Hoy obsérvate a ti mismo.

Práctica 29: Práctica horaria.