No seas cruel contigo mismo intentando llevar tu corona de espinas, que representa tu sistema de creencias y tus suposiciones. No proyectes sobre ti el peso de la culpa y la falta de perdón. No trates de forzar tu mente para ejemplificar las cualidades que aprecias, pues estas surgirán de manera natural desde el Conocimiento.
En vez de eso, entra en la quietud en tus dos sesiones de práctica más profunda, reconociendo de nuevo que todo lo que más valoras se ejemplificará de manera natural a través del Conocimiento. Todo lo que encuentras detestable caerá naturalmente. Una mente así liberada puede otorgar el regalo más grande posible en el mundo.
A cada hora, entonces, considera esto mientras intentas aplicar la idea de hoy a todo lo que ves, escuchas y haces. Hoy no seas cruel contigo mismo, porque serlo no tiene justificación. Permítete ser bendecido para que puedas bendecir al mundo. Permítete bendecir al mundo para que tú mismo seas bendecido.
Práctica 209: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.