El enojo es injustificado, porque la ira es simplemente tu respuesta a tu fracaso en aplicar el Conocimiento. Esto genera enojo en su misma fuente. Pero esto no tiene por qué ocurrir, porque el enojo es una respuesta. Como respuesta, este puede generar enojo en otras personas y estimular una respuesta violenta interna y externa allí donde se aplique. El Conocimiento, sin embargo, redirigirá el enojo para que no tenga cualidades destructivas, porque lo que deseas expresar es aquello que fortalece el Conocimiento en los demás. La verdadera eficacia de la emoción que está en el núcleo del enojo está en la fuerza de tu convicción, y no en tu deseo de dañarte a ti mismo o a otros. Por tanto, puede decirse que tu enojo es una comunicación verdadera que ha sido distorsionada por tus propias proyecciones de culpa y miedo. Una vez que estas distorsiones han sido retiradas, puede expresarse la verdadera comunicación que está en la semilla de todo enojo. Esto solo puede producir el bien.

Por tanto, el enojo no está justificado, porque es una malinterpretación de una verdadera comunicación. Tu enojo no está justificado, porque nace de la confusión. Sin embargo, la confusión pide preparación y la verdadera aplicación del Conocimiento. Por tanto, los pecadores no son castigados, sino atendidos. Los malvados no son enviados al infierno, sino preparados para el Cielo. Esta es la verdadera naturaleza del propósito de Dios en el mundo. Por eso Dios nunca puede estar enojado, porque Dios no se ofende. Dios no hace más que aplicar a Dios a una situación en la que Dios ha sido olvidado temporalmente.

En el ámbito mayor de las cosas, incluso la separación de todas las mentes individuales es un fenómeno muy temporal. No puedes pensar todavía a este nivel y no podrás hacerlo durante mucho tiempo, porque debes pasar las diversas etapas de desarrollo que integran tu mente en experiencias cada vez mayores de relación y vida. Pero a medida que avanzas y tomas cada paso vital que expande tus horizontes, comenzarás a entender que el enojo no está justificado. Este simplemente representa un fracaso a la hora de aplicar el Conocimiento en una situación particular. Este exige una solución, no una condena. Aquí reconocerás que tu enojo es algo que debes entender. No debes rechazarlo, porque si lo rechazas también rechazarás su semilla, que es una comunicación verdadera. Por tanto, Nosotros deseamos limpiar lo que ha estropeado tu verdadera comunicación para que esta pueda brillar, pues la verdadera comunicación siempre viene del Conocimiento.

Piensa en esta idea a cada hora. En tus sesiones de práctica más profunda, usa activamente tu mente mirando cada cosa con la que estás enojado, desde cosas muy pequeñas que son específicas a cosas que en general te molestan o te desaniman. Recuérdate mientras revisas tu inventario de enojos que tu enojo es injustificado. Recuérdate que el enojo pide aplicar el Conocimiento, y que en cada experiencia o sentimiento de enojo que tienes hay una semilla que es cierta. Por tanto, no necesitas rechazar tu enojo, sino limpiarlo, porque al limpiarlo podrás comunicar lo que intentabas comunicar en un principio cuando inicialmente fallaste. Entonces tu autoexpresión será completa, y el enojo terminará.

Práctica 241: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.