La libertad mora dentro de ti, esperando a nacer en tu interior, esperando a ser recuperada y aceptada, esperando a ser vivida y aplicada, esperando a ser honrada y seguida. Tú que has vivido bajo el peso de tu propia imaginación, que has sido un prisionero de tus propios pensamientos y de los pensamientos de otros, tú que has sido intimidado y amenazado por las apariencias de este mundo, ahora tienes esperanza, pues la verdadera libertad habita en tu interior. Ella te espera. Tú la has traído contigo desde tu Antiguo Hogar. La llevas contigo cada día, cada momento.
En este programa de desarrollo estás ahora aprendiendo a dirigirte hacia la libertad, y a alejarte del miedo y la oscuridad de tu propia imaginación. En la libertad encontrarás estabilidad y consistencia. Esto te dará la base sobre la que construir tu amor y tu sentido de autoestima, y esta base no será sacudida por el mundo, porque es mayor que el mundo. No nace del recelo de la separación. Nace de la verdad de tu total inclusión en la vida.
Hoy, a cada hora, repite esta idea y toma un momento para sentir que la libertad está contigo. A medida que te acerques a la libertad durante el día, podrás reconocer cada vez más claramente lo que te retiene. Descubrirás que lo que te retiene no es otra cosa que tu adherencia a tus propios pensamientos. Lo que te retiene es tu interés en tu propia imaginación. Esto aliviará tu carga, y comprenderás que una verdadera opción está disponible. Esta comprensión te dará hoy la fuerza para ir hacia la libertad.
En tus dos prácticas de meditación profunda, repite la idea de hoy e intenta dejar que tu mente se aquiete, lo cual es el principio de su libertad. Esta práctica en quietud permitirá que tu mente afloje las cadenas que la atan —su falta de perdón del pasado, su ansiedad por el futuro y su evasión del presente—. En la quietud tu mente se elevará por encima de todo lo que la mantiene pequeña, oculta y aislada en su propia oscuridad. Cuán cerca está hoy la libertad de ti, que solo necesitas estar en quietud para recibirla. Y cuán grande es tu recompensa, ¡tú que has venido al mundo!, pues la libertad está contigo.
Práctica 57: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.