Tu vida es necesaria. No es un accidente biológico. No es mera casualidad que llegaras a este mundo. Tu vida es necesaria. Si pudieras recordar aquello por lo que pasaste para venir a este mundo y la preparación que hizo falta —tanto en este mundo como más allá— para que emergieras aquí, entonces comprenderías la importancia de tu presencia aquí y la importancia del Conocimiento que llevas dentro de ti. Tu vida es necesaria. No hay ninguna vanidad en esto. Es solo un reconocimiento de la verdad. En tu evaluación de ti mismo, tu vida es patética o es grandiosa. Sin embargo, la necesidad de tu vida no tiene nada que ver con tus evaluaciones, aunque tus evaluaciones pueden acercarte o alejarte de este verdadero reconocimiento.
Tu vida es necesaria. Compréndelo y eso desterrará tu enjuiciamiento de ti mismo y tu autocondena. Compréndelo y traerás humildad a tus engrandecidas ideas. Compréndelo y entonces, con el tiempo, tus planes podrán ajustarse al propio Conocimiento, pues tu vida es necesaria.
Repite esta declaración a cada hora y considérala con independencia de tus emociones, tus circunstancias y cualquier pensamiento que prevalezca en tu mente, pues el Conocimiento es mayor que los pensamientos y está destinado a gobernar los pensamientos. En tus dos prácticas de meditación, deja que la palabra RAHN te introduzca profundamente en la práctica. Siente la necesidad de tu propia vida; su valor y su importancia. Esto es algo que puedes experimentar de manera directa. No requiere tu evaluación. No requiere que te consideres más importante que otras personas. Es solo una experiencia profunda de la realidad, porque tu vida es necesaria. Es necesaria para ti. Es necesaria para tu mundo. Es necesaria para la vida misma.
Práctica 174: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.