Esta afirmación es muy importante para tu felicidad, porque debes aprender de nuevo a confiar en el poder del amor y en el poder de Dios. Para ello, debes renunciar a tus anteriores ideas, suposiciones y evaluaciones de experiencias pasadas dolorosas. Es doloroso estar separado de aquello que amas por encima de todas las cosas, y la única manera de mantener esta separación es difamar lo que amas, atribuirle una mala intención y después generar un sentimiento de culpa en tu interior. Para sentir y aceptar el poder de Dios, el mal y la culpa deben abandonarte. Debes aventurarte a explorar aquello que es lo más natural. Es como abrir nuevos caminos y volver a casa, al mismo tiempo.
En silencio, entonces, practica hoy dos veces sentir el poder de Dios. No busques respuestas de Dios. No necesitas decir nada, solo necesitas estar presente, pues según aprendes a estar en relación con aquello que es la fuente de todas tus relaciones, la información que necesitas puede llegarte fácilmente para guiarte, confortarte y corregirte cuando sea necesario. Pero primero debes sentir el poder de Dios, y en esto encontrarás tu propia fuerza.
Práctica 41: Dos sesiones de práctica de 30 minutos.