El poder de Dios es tan completo y tan inclusivo que todo lo infunde. Solo las mentes que están separadas y perdidas, valorando sus propios pensamientos, pueden separarse de la gran benevolencia de Dios. Aquellos que han respondido a la llamada de Dios se vuelven con el tiempo Mensajeros de Dios, a fin de poder otorgar los regalos de la Gracia a los que permanecen atrás en la confusión.

Todos los poderes aparentes de tu mundo —las fuerzas de la naturaleza, la inevitabilidad de tu muerte, la amenaza siempre presente de la enfermedad, la pérdida y la destrucción, y todas las apariencias de conflicto— son movimientos temporales en la gran quietud de Dios. Es esta gran quietud la que te llama a volver a la paz y al pleno disfrute de Dios, pero debes prepararte.

Hoy te preparas en tus dos sesiones de práctica de 30 minutos. En meditación silenciosa, intenta sentir el poder de Dios. No necesitas evocar imágenes mágicas, porque este poder es algo que puedes sentir, porque está en todas partes. Sin importar cuál sea tu situación o condición, sea o no favorable para tu desarrollo, hoy puedes sentir el poder de Dios.

Práctica 40: Dos sesiones de práctica de 30 minutos.