Entendiendo esto reconocerás el valor de tu mente y no la despreciarás. Consciente de esto, entenderás el valor de tu cuerpo y no lo despreciarás. Pues tu mente y tu cuerpo son vehículos para expresar el Conocimiento. Con esto, te vuelves el receptor del Conocimiento. Así recuerdas tu gran Herencia. Con esto, eres confortado por la seguridad de tu gran destino.

Aquí no hay ilusión. Aquí no hay autoengaño. Aquí todo encuentra su orden correcto. Aquí entiendes la proporción real de todo. Aquí entiendes el valor de tu mente y no querrás darle tareas paras las que no está capacitada. De este modo, tu mente se aplicará de forma constructiva y será descargada de intentar lo imposible. Consciente de esto, verás que tu cuerpo está hecho para servir a tu mente, y entenderás el valor de tu cuerpo y su gran aplicación como una herramienta de comunicación. En esto, aceptarás las limitaciones del cuerpo, pues limitado debe ser. También apreciarás su mecanismo. Apreciarás todos los encuentros que tengas con otras personas en este mundo. Te alegrarás, entonces, de tener una mente y un cuerpo para poder comunicar el poder y la esencia del Conocimiento.

Repite tu idea de hoy a cada hora y considérala. En tus dos prácticas de meditación profunda, deja que tu mente se aquiete para que pueda aprender a servir. Debes a aprender lo que es natural para ti, porque has aprendido lo antinatural, y ahora debes desaprenderlo. En su lugar, lo natural será estimulado, porque cuando es estimulado, lo natural se expresa. Entonces la mente se involucra de nuevo con su verdadera función, y todo encuentra su verdadero valor.

Práctica 201: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.