Tu voluntad es conocer a Dios. Esa es tu verdadera voluntad. Cualquier otro deseo o motivación es para escapar de esto, que representa tu voluntad. Es tu voluntad lo que se ha vuelto temible para ti. Tienes miedo de lo que sabes y sientes más profundamente. Esto te lleva a buscar refugio en otras cosas que no te representan, y así pierdes tu identidad e intentas construir una identidad relacionada con esas cosas que has buscado para escapar. Aislado eres desdichado, pero en relación se recupera la felicidad.

Tu voluntad es conocer a Dios. No temas tu voluntad. Estás creado por Dios. La voluntad de Dios es conocerte. Tu voluntad es conocer a Dios. No hay otra voluntad. Todas las demás motivaciones nacen solo de la confusión y el miedo. Conocer a Dios da poder a Dios y también te da poder a ti.

Hoy, en tus dos sesiones de práctica, en meditación silenciosa, ejercita sentir la fuerza de tu propia voluntad. No dejes que el miedo y la duda nublen tu mente. No necesitas intentar sentir la voluntad de Dios. Simplemente está ahí. Para que la reconozcas solo se requiere tu atención. Por tanto, practica con intensidad simplemente estando presente en esta experiencia.

Práctica 43: Dos sesiones de práctica de 30 minutos.