El Conocimiento es tu verdadero deseo. No pienses que tus deseos son falsos, pues todos los deseos, si se reconocen, son deseos de Conocimiento. Te han llevado por mal camino porque los has malinterpretado o has intentado utilizarlos para fortalecer otras cosas. No intentes no tener deseos, porque la vida es deseo. El deseo es propósito. El deseo es significado y dirección. Sin embargo, debes reconocer tu verdadero deseo, que es el deseo de que el Conocimiento se realice y se reafirme a sí mismo, el deseo de que el Conocimiento te salve y de que tú salves al Conocimiento. ¿Cómo puedes tú salvar al Conocimiento? Manteniéndolo dentro de ti, siendo un estudiante del Conocimiento, llevando el Conocimiento donde quiera que vayas, reforzando tu conciencia del Conocimiento, siendo simple con el Conocimiento y no intentando usarlo para satisfacer tus propios fines y objetivos.
Lleva a cabo las actividades normales del día, pero lleva el Conocimiento contigo. Si el Conocimiento no duda, no necesitas dudar. Si el Conocimiento no tiene miedo, no necesitas tener miedo. Si el Conocimiento no está cambiando la situación, no necesitas cambiar la situación. Sin embargo, si el Conocimiento te retiene, detente. Si el Conocimiento cambia la situación, cámbiala. Si el Conocimiento te dice que dejes una circunstancia, déjala. Si el Conocimiento te dice que permanezcas en una circunstancia, permanece en ella. Aquí te vuelves tan simple y poderoso como el Conocimiento. Te vuelves el Conocimiento mismo.
A cada hora, repite la idea de hoy y experiméntala. Experiméntala también en tu vida interior durante tus prácticas de meditación más profunda. Te aplicas y te entregas en ambas vidas: la interior y la exterior. Es en ellas donde llevas el Conocimiento. Con el tiempo, verás que el Conocimiento te llevará a ti.
Práctica 363: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.