El Conocimiento es tu salvación, porque te saca de la situación sin esperanza que nace del intento de vivir en la fantasía y la imaginación. El Conocimiento te lleva al brillo y la claridad de la realidad. Guía tu acción y tu pensamiento para que ambos puedan ser efectivos y conduzcan a una verdadera autorrealización. Así, Dios te ha dado el mayor regalo posible: los medios dentro de ti para corregir todo error, para resolver toda confusión y conflicto, y para ajustar tu vida en un verdadero curso dirigido a tu verdadero destino. Aquí eres empoderado y honrado, y tu propia valía es recuperada. Es tu valía lo que debe ser recuperada para ti. Dios no requiere que su valía se recuperada, pues nunca se ha perdido. Pero tu valía ante ti mismo se ha perdido, y solo puede ser recuperada siguiendo un Plan Mayor que no es de tu creación, pero que ha sido creado para tu pleno bienestar.

Cuando comprendas cuánto de tu vida ha sido desperdiciada en la ambivalencia y cuán pocos resultados eso ha dado, entonces reconocerás la gran necesidad del Conocimiento. Esto te dará la fuerza y la convicción para proceder en tu preparación con la máxima dedicación personal posible. Una vez que reconoces tu verdadera necesidad, podrás reconocer el verdadero remedio que se ha provisto.

Así, como estudiante del Conocimiento comprenderás exactamente lo que es necesario con la claridad mental y la simplicidad de la verdad, porque el Conocimiento es tu salvación. Recuérdalo a cada hora y piensa en ello a la luz de tus prácticas recientes. En tus dos meditaciones más profundas, permítete entrar completamente en la quietud, reconociendo que estás comprometiéndote con los medios para tu propia salvación y, a través de ti, para la salvación del mundo.

Práctica 276: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.