Tu sufrimiento nace de la confusión. Permítete estar confuso para poder reconocer el verdadero camino de la recuperación. ¿Te resulta confusa esta idea? Puede ser confusa porque las personas no aceptarán su confusión. Mentirán al respecto, diciendo que están seguras cuando están confusas, culpando a otras para excusarse a sí mismas, o culpándose a sí mismas para excusar a otras personas. Todo esto representa confusión.

Cuando reconoces que estás confuso, entonces puedes reclamar los medios para recuperar tu certeza. Si no aceptas que estás confuso, impondrás sustitutos de la certeza sobre ti mismo y sobre el mundo, y de esta manera te alejas de la posibilidad de recibir tu certeza. Por eso debes comprender que tu confusión es la fuente de tu sufrimiento, y debes permitirte estar confuso para reconocer tu verdadera situación. Reconociendo tu verdadera situación, podrás ver la gran necesidad del Conocimiento, y esto generará en ti la entrega y la dedicación que necesitas para recibir aquello que es tu herencia.

Hoy repite esta idea a cada hora y no te olvides de hacerlo. En tus dos sesiones más largas de práctica, usa activamente tu mente tratando de entender la profundidad y el significado de la idea de hoy. Reconoce con objetividad todos los sentimientos y pensamientos que están a favor y todos los sentimientos y pensamientos que están en contra. Ten especial cuidado de reconocer cualquier objeción que puedas tener a la idea de hoy. Luego, reconoce el poder de esta idea en tu propia mente. Esto te dará un reconocimiento de la idea de hoy y su verdadero significado. También te ayudará a comprender objetivamente la construcción actual de tu mente. Todo esto forma parte de tu educación como estudiante del Conocimiento. Entrégate a considerar la idea de hoy y no te conformes con respuestas y explicaciones simples, pues la idea de hoy contiene un regalo que aún no has experimentado.

Práctica 230: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.