Mientras el Conocimiento está ahora empezando a germinar dentro de ti, no dejes que tu propia ambición te engañe. Tu ambición nace de tu necesidad personal de reconocimiento y seguridad. Es un intento de contrarrestar el miedo controlando las opiniones de los demás. Tu ambición aquí es destructiva, pero como todas las otras facultades de la mente que ahora son mal usadas, con el tiempo podrá servir a la grandeza del Conocimiento. Tú aún no has alcanzado este estado; por tanto, no intentes hacer nada con tu Conocimiento, porque no es para que lo utilices, sino para que recibas el Conocimiento. Es en tu receptividad al Conocimiento que encontrarás que tiene el máximo servicio y utilidad para ti.
No dejes que la ambición te arrastre a donde no puedes ir. No dejes que se apropie indebidamente de tu vitalidad y tu energía. Aprende a permanecer paciente y tranquilo con el Conocimiento, pues el Conocimiento tiene su propia meta y dirección en la vida, que ahora estás aprendiendo a seguir.
Durante el día, en tus prácticas horarias y también en tus meditaciones más profundas, permítete estar sin ambición, porque tú no sabes qué hacer con el Conocimiento. En tus meditaciones más largas, deja que esto te libere para poder entrar en la quietud y dejar el mundo de las cosas físicas.
Práctica 219: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.