No necesitas definir tu propósito, pues en su momento tu propósito simplemente surgirá y lo conocerás. No vivas mediante definiciones, sino mediante la experiencia y la comprensión. No necesitas definir tu propósito, y si intentas hacerlo recuerda siempre que solo será un recurso temporal. No le des mucha credibilidad. De este modo, el mundo no puede enojarte, porque ¿qué puede hacerte el mundo, más que minar tu definición de ti mismo? Si no vives en tus definiciones el mundo no puede hacerte daño, porque no puede tocar el lugar de Conocimiento que hay dentro de ti. Solo el Conocimiento puede tocar al Conocimiento. Solo el Conocimiento en otro puede tocar al Conocimiento dentro de ti. Solo el Conocimiento dentro de ti puede tocar al Conocimiento en otro.

Hoy, por tanto, no definas tu propósito. Permanece sin definiciones para que la experiencia de propósito pueda crecer. Y a medida que crezca, te dará el contenido de tu propósito sin distorsión ni engaño. No tendrás que defenderlo en el mundo, porque lo llevarás como una joya en tu corazón.

A cada hora recuérdate que no debes definir tu propósito, y comienza a pensar en el costo de hacerlo considerando tu propia experiencia en el pasado. En tus dos prácticas de meditación, permítete estar en quietud. En cada exhalación, di la palabra RAHN. RAHN. RAHN. Solo necesitas decir la palabra RAHN durante la exhalación en tu meditación. Permítete centrarte completamente en esto. Esta palabra sirve para estimular el Conocimiento Antiguo dentro de ti, y te dará la fuerza que más necesitas en este momento.

Práctica 134: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.