Tu vida está llena de tus propias necesidades e ideas, repleta de tus propias demandas y ambiciones, llena de tus propios miedos y complicaciones. Por tanto, tu vehículo para dar está cargado y saturado, y tu energía está en gran medida mal invertida. Por eso el primer paso de Dios es descargarte. Hasta que eso suceda, simplemente intentarás resolver tu situación sin saber qué hacer, sin comprender tu aprieto y sin aceptar la asistencia que sin duda necesitarás con el tiempo. Por tanto, acepta tu desaprendizaje, porque eso te descargará y te dará la seguridad de que una vida mayor es posible e inevitable para ti, que has venido aquí a dar.
A cada hora repite esta declaración y considérala. Ve su realidad en relación con tu percepción del mundo. En tus dos sesiones más largas de práctica, una vez más ejercita la quietud mental en silencio, donde nada se intenta y donde nada se evita. Solo estás dedicando tu mente a estar en quietud, de manera que pueda aprender a responder por su cuenta a aquello que la llama. Con cada paso que das en tu desaprendizaje, el Conocimiento llenará el vacío de aquello que lo había remplazado. Esto es instantáneo, porque solo estás moviéndote a una posición para recibir, para que tu dar pueda ser generoso, auténtico y satisfactorio para ti.
Práctica 102: Dos sesiones de práctica de 30 minutos. Práctica horaria.