En verdad, eres digno del amor de Dios. De hecho, realmente eres el amor de Dios. Sin pretensión de ningún tipo, en el mismo centro de ti, ese es tu Verdadero Ser. No es todavía el Ser que experimentas, y hasta que no lo experimentes no pretendas que lo haces. Pero ten plena conciencia de que este es tu Ser. Tú eres una persona, pero eres más que una persona. ¿Cómo puedes ser indigno del amor de Dios si eso es lo que eres? Tus Maestros te rodean y te ofrecen aquello que eres para que puedas experimentarte a ti mismo y a tu verdadera relación con la vida.
Hoy, en tus dos sesiones de práctica, ejercita recibir una vez más el amor, el apoyo y la orientación de tus Maestros, y si algún pensamiento obstruye esto, si algún sentimiento lo impide, recuérdate tu gran valía. Eres digno no por lo que has hecho en el mundo. Eres digno por quien tú eres, de donde vienes y a donde te diriges. Tu vida puede estar llena de errores, equivocaciones, decisiones incorrectas y malas elecciones, pero aun así provienes de tu Antiguo Hogar al cual retornarás. Tu valía ante Dios no cambia. Hay solo un gran esfuerzo para reparar tus errores, de modo que puedas experimentar tu Verdadero Ser y así este pueda darse al mundo.
Por tanto, en tus sesiones de práctica, ejercita la receptividad y experimentar la verdadera valía. No permitas que ningún pensamiento entre en conflicto con la verdad más grande de la vida.
Práctica 24: Dos sesiones de práctica de 15 minutos.